Mis dedos.

Los dedos de mis manos son mi mejor termómetro. La cabeza, aunque descubierta, no siente tanto el frío y los pies procuro llevarlos siempre bien abrigados.

Mis manos son otra cosa. Si utilizo guantes pierdo sensibilidad y no me acostumbro.

Ya lo sabes. Cuando veas una foto mía con el termómetro bajo cero, recuerda que mis dedos lo sintieron primero.