Buscando la luz.

La realidad se difumina y las sombras adquieren consistencia.

Aún así, seguiremos buscando la luz.

 

 

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Mis dedos.

Los dedos de mis manos son mi mejor termómetro. La cabeza, aunque descubierta, no siente tanto el frío y los pies procuro llevarlos siempre bien abrigados.

Mis manos son otra cosa. Si utilizo guantes pierdo sensibilidad y no me acostumbro.

Ya lo sabes. Cuando veas una foto mía con el termómetro bajo cero, recuerda que mis dedos lo sintieron primero.

 

No todos los pájaros vuelan.

Hay días en los que el mal tiempo, la acumulación de tareas o la tan temida pereza hacen que te resulte pesado salir a la calle y hacer fotografías. Esos días son los que debemos aprovechar y practicar técnicas en casa, con lo que seguiremos disfrutando de nuestra pasión.

Es una suerte que no todos los pájaros vuelen.

Listo para el despegue

Traje de competición, sotocasco, casco, guantes. Últimos retoques por parte del equipo. Nuestra máquina nos espera fuera de boxes. La tarde invita a rodar rápido sobre un circuito sin tráfico. Mediciones realizadas. Todo parece correcto, salvo una ligera brisa que nos obliga a tomar precauciones para que nada extraño se cuele en la escena. Disparo una, dos, tres veces y… ¡ya lo tengo! Mi hijo, que hoy hace de copiloto, recoge el coche del suelo y lo guarda en su bolsillo. Tenemos las fotos. Seguimos caminando.