Listo para el despegue

Traje de competición, sotocasco, casco, guantes. Últimos retoques por parte del equipo. Nuestra máquina nos espera fuera de boxes. La tarde invita a rodar rápido sobre un circuito sin tráfico. Mediciones realizadas. Todo parece correcto, salvo una ligera brisa que nos obliga a tomar precauciones para que nada extraño se cuele en la escena. Disparo una, dos, tres veces y… ¡ya lo tengo! Mi hijo, que hoy hace de copiloto, recoge el coche del suelo y lo guarda en su bolsillo. Tenemos las fotos. Seguimos caminando.

 

Preludio primaveral.

La primavera anunció su llegada. Le puso fecha y hora. Diversos medios de comunicación se encargaron de difundir la noticia. Incluso algunos árboles dieron orden a sus ramas para cubrir su desnudez con vistosos colores.

Nadie tuvo en cuenta al tozudo invierno, que sigue instalado cómodamente en nuestros armarios.